Dificultades para hacer el bien

R. A. Knox, en Meditaciones sobre la vida cristiana dice que hay tres motivos para no hacer el bien -en concreto, para no tratar a los demás como querríamos que nos tratasen: la falta de imaginación, la falta de reflejos y la falta de valor.

  • Nos falta imaginación cuando no sabemos meternos en la piel del otro, cuando no nos fijamos en qué necesidades tiene y cómo podemos ayudarle: por ejemplo, adaptar el paso para acompañar a un cojo, o procurar meter en la conversación a un sordo.
  • Nos faltan reflejos cuando caemos en el hábito del sillón, el que tenemos los que nos centramos de tal modo en lo que estamos haciendo que siempre que nos interrumpen nos pillan en fuera de juego. Eso, estemos estudiando o mirando la hora.
  • Y nos falta valor cuando retrasamos hacer algo pensando y repensando las consecuencias hipotéticas de nuestras acciones.

La solución no es tan simple como tener imaginación, reflejos y valor: muchas veces -al menos según lo que yo sé- simplemente es una cuestión de carácter. Pero sí que podemos buscar otras soluciones:

  • Previsión: si te falta imaginación, prepárate un poco, ten recursos en la botica, procura conocer a los que te rodean, y les podrás ayudar.
  • Atención: antes de centrarte en lo tuyo, da una mirada a tu alrededor. Acostúmbrate a pensar en los demás, hazte cargo de lo que esta pasando.
  • Generosidad: no te amilanes buscando seguridades. Lánzate, con ánimo, aunque el cuerpo te pida esconderte. Piensa con más amplitud.
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